Clasificación de la calidad de la evidencia y la fuerza de las recomendaciones
En la atención sanitaria los juicios sobre las evidencias y recomendaciones son complejos. Por ejemplo, quienes hacen recomendaciones sobre el tratamiento de la depresión moderada deben elegir entre los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (ISRS) y los tricíclicos y, deben de acordar qué variables de resultado considerar, qué evidencias incluir para cada variable de resultado, cómo evaluar la calidad de la evidencia y cómo determinar si los ISRS, comparados con los tricíclicos, conllevan más beneficios que riesgos. Dado que los recursos siempre son limitados y que el dinero utilizado en el tratamiento de la depresión no podrá ser utilizado en otras intervenciones igualmente valiosas, también deberán decidir si cualquier incremento de los beneficios de salud justifica los costes adicionales.
Las revisiones sistemáticas de los efectos de las intervenciones sanitarias proporcionan una información esencial, aunque no suficiente, para tomar decisiones bien informadas. Quienes las revisan y las usan extraen, implícita o explícitamente, conclusiones sobre la calidad de la evidencia. Tales juicios guían a las decisiones siguientes. Por ejemplo, las decisiones clínicas serán probablemente diferentes si se concluye que la warfarina reduce el riesgo de ictus en los pacientes con fibirilación auricular con una evidencia convincente (calidad alta) o no tan convincente (calidad baja).
Al llevar a cabo juicios sobre la calidad de la evidencia y la fuerza de las recomendaciones, la aplicación de un enfoque sistemático y explícito puede ayudar a prevenir errores, facilitar la valoración crítica de estas decisiones y mejorar la comunicación de esta información. Desde la década de los años setenta, un número cada vez mayor de organizaciones han utilizado varios sistemas para calificar la calidad de la evidencia y la fuerza de las recomendaciones (1). Desafortunadamente, las diferentes organizaciones utilizan sistemas distintos para calificar la evidencia y la fuerza de las recomendaciones. Una misma evidencia y recomendación podría calificarse como II-2 y B; C+ y 1, o "evidencia alta y fuertemente recomendada". Esto resulta confuso e impide una buena comunicación.
Para aprender más sobre el sistema GRADE, por favor consultar nuestras preguntas más frecuentes (FAQ) o nuestra sección de publicaciones:
Editorial Atención Primaria GRADE [pdf]
Traducción GRADE-BMJ- Atención Primaria [pdf]